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COPA ALBERTO URREGO: HOMENAJE A UN GRANDE

Cuando llegué a Colombia por primera vez, allá por el 2015, como cada primera vez en un país nuevo, todo era descubrimiento. Todo era distinto, todo me llamaba la atención. Y como siempre fue mi costumbre, quise hacer confianza con los fotógrafos que estaban en el evento.



Lo clásico en mí. Así fui toda la vida: pegarme a los fotógrafos que veía con más experiencia, a los de más edad. A los “cuchos”, como dicen en Colombia.

Siempre me identifiqué con eso.

Yo vengo de la vieja escuela, de la old school, trabajando desde principios de los 2000 en laboratorios fotográficos, con una base bien marcada en la fotografía análoga. Entonces, cuando veo a un fotógrafo de esos, sé que seguramente pasó por ese mismo camino.

Y así fue como me acerqué a Alberto Urrego.


De entrada, un tipo muy amable. Me brindó su confianza enseguida y nos pusimos a charlar. Le llamaba la atención que yo fuera argentino —como a medio país— y había una historia que siempre me repetía...

Había estado en la cancha cubriendo el partido de la Copa América 1993 en Argentina, cuando Colombia nos ganó 5 a 0… ¡qué baile nos pegaron!


Me contaba que estuvo ahí, que lo vivió desde adentro, que después anduvo por el Obelisco, que comió milanesas, pizza, y que los argentinos le habían parecido “muy bacanos”. Esa historia me la repetía siempre… a veces para cargarme, obviamente. A mi siempre me gustaba escucharle esa épica historia, y como la contaba! te hacia sentir que estabas con el ahi.

A mí me fascinaba estar hablando con un fotógrafo que había sido testigo directo de un momento histórico del deporte.


Los años pasaron y yo seguí volviendo a Colombia para cubrir distintos eventos deportivos, sobre todo ciclismo de ruta. Y ahí, una y otra vez, me lo cruzaba a Alberto.

“Tío”, le empecé a decir. Hasta el día de hoy lo tengo agendado así: “TÍO ALBERTO URREGO”.


Compartimos desayunos, almuerzos, cenas, charlas interminables y muchos kilómetros de carrera. Siempre armábamos como un grupo aparte, entendiendo que veníamos de una escuela de verdad en la fotografía. Y siendo sincero, en esas charlas también éramos bastante compinches… muchas veces del mismo bando, pensando en lo duro que se estaba poniendo el oficio de fotógrafo de ciclismo con la llegada de los nuevos fotógrafos, formas de trabajar, precios, falta de ética… pero bueno, ese es otro tema.

Lo que si te termine haciendo caso Tío, escogi salud, y hoy en día casi que ya no hago fotografía de ciclismo.


Fui muy feliz de haber conocido a Alberto.

Un referente como persona y como fotógrafo. Un tipo que había cubierto eventos enormes: el Tour de Francia, el Mundial de Estados Unidos 94, el Mundial de Ciclismo del 95, entre tantos otros. Más de 40 años en este oficio tan duro, siempre firme, siempre con esa sonrisa y esa educación que lo caracterizaban. Director de fotografía de la Revista Mundo Ciclistico a lo largo de cuatro décadas, el foto reportero de periódicos como Diario Deportivo, El Espacio y El Tiempo. Semejante carrera.


En 2021, después de la pandemia, cuando los eventos empezaban a volver, nos encontramos en una Copa del Mundo de BMX. Ese día nos pusimos a filosofar de la vida. Hablamos de todo… y sobre todo de gente que ya no estaba.

Meses después, me desperté con la peor noticia: había fallecido por una infección de COVID-19.

Quedé helado.

Lo injusta que puede ser la vida. A día de hoy todavía me cuesta creerlo.

Pero quiero pensar —y elijo creer— que hay un lugar donde todos nos volvemos a encontrar. Y que vos estás ahí.


Me pregunto si seguís sacando fotos o si ya te jubilaste…

Esperame tranquilo, Alberto. Que algún día todos llegamos. Y cuando eso pase, nosotros seguramente vamos a estar como siempre: con un desayuno de por medio, un cafecito, charla y charla… defendiendo ese verdadero honor de la fotografía que vos y yo entendíamos.


Esta Copa nace para brindarte un homenaje.

Siempre digo que los homenajes hay que hacerlos en vida, y que los fotógrafos, lamentablemente, no siempre tenemos el reconocimiento que merecemos.


Pero esto es desde el respeto, desde el cariño y desde un orgullo enorme.

Para mí es un privilegio anunciar la COPA ALBERTO URREGO.


Un abrazo al cielo sobreexpuesto, Tío.


Con cariño y respeto,

Maximiliano Blanco

 
 
 

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